En el fondo se sabe despreciado, sabe quien es, sabe o percibe que es un carnerito frente al lobo. El lobo son los de arriba, los que mandan, los que roban con guante blanco, los patrones de sus patrones, los que mandan a los que se presentan como candidatos a presidente.
Un problema básico es que siempre hay alguien mas arriba. Siempre hay un abajo; abajo hay una fosa común.
Lo sabe y lo niega, hace un esfuerzo enorme por negarlo y esa negación solo funciona frente a sus pares y a algún incautos que le puede comprar el cuento.
Dicen que una mona vestida de seda, mona queda; eso no lo ve el arribista, eso -en realidad- pretende no verlo.
La única certeza, la única democracia, esta en la muerte. Vivir fingiendo es morir antes de tiempo; a su vez es la negación mas clara de que fingir ayuda a pasarlo un poco mejor. Si necesitas negarte es que no lo estas pasando bien; el esfuerzo en ser lo que no se es significa que no hay un buen pasar. Tanto esmero denota una gran amargura existencial y nos convence de que no hay felicidad siendo uno mismo.
Es como usar mucho maquillaje para tapar una arruga; el arribista tiene un estuco del porte de su frustración, una mascara gruesa que repasa todo los días pensando que tapa lo que todos ven; pero se ve, como en le caso de la mona vestida de seda. El sol siempre esta, aun cuando este nublado. Las estrellas están ahí, detrás del cielo azul que vemos gracias a la luz de sol.
Podés pasear en limousine, cortar las flores del jardín, podés cambiar el sol y esconderte si no quieres verme. Puedes ver amanecer con caviar desde un hotel y no tienes un poquito de amor para dar.
Podés saltar de un trampolín, batir un récord en patín, podés hacer un gol, podés llevar tu luna al cielo, puedes ser un gran campeón, jugar en la Selección y no tienes un poquito de amor para dar.
El arribistas solo se da amor a si mismo y a nadie mas; hace todo por ser lo que no es; es la vieja del cuento viéndose en el espejo esperando a que le digan que es la mas bonita. Un narciso eterno, penoso.
El arribista es el facho pobre, el que lame el culo del patrón con el serrucho en la mano para ocupar el lugar que no tuvo. Es la viuda negra que primero te coje y después te come con zapato y todo. Cenicienta escapando de las doce de la noche para que no se le caiga el hechizo y sea vista como lo que es; una vieja de barrio, en chancleta y ruleros. Una Laidy Diana después del choque.
Taenia saginata.
La astilla del palo.
Es Doña Florinda aconsejando a su hijo, es Quico gritando "Chusma, Chusma".
Es un psicopedagogo que le soba la píldora a gente con problemas de comprensión. Es alguien que encuentra la forma de hablarle a un pobre gil, alguien que conduce a un pobre infeliz como si fuese un niño prendiéndole hacerlo grande.
Si, en el fondo se burla y se aprovecha del otro. Tiene la destreza y la vileza de darse cuanta quien esta en peor situacion y es fácil de dominar. Es una araña tejedora de enorme culo y fuerte ponzoña.
El árbol en el que buscas cobijo en plena tormenta y que termina atrayendo al rayo. Es un arbol que te cobija con mala sombra.
Siempre hay quien cae en su verso; gente con carencias, con dificultades "espirituales" que se maravillan con el destello de las luces de neón y las ofertas del bazar "todo a dos pesos" del arribista porque ellos también prefieren no ver lo que deberían ver y aceptar para poder mejorarlo.
Son el hambre y las ganas de comer.
