El cristianismo rechazó la celebración de cumpleaños por ser vista como una costumbre pagana. Se mantuvo así hasta el siglo IV d. C. cuando se empezó a difundir la fiesta de la Navidad como cumpleaños de Cristo, el 25 de diciembre en occidente y el 6 de enero en oriente. Esto hizo que, con el tiempo, también los cristianos festejaran sus propios cumpleaños. Actualmente, sólo los testigos de Jehová conservan la tradición cristiana antigua de no celebrar los cumpleaños.
El cumpleaños es una celebración en la cual se rinde homenaje a una persona por el día de su nacimiento. En algunas culturas es costumbre celebrarlo con una fiesta con familiares y amigos, en donde se entregan regalos a la persona festejada. También se invita a compartir una torta, ponqué o pastel, en el cual se colocan velas (según la edad del cumpleañero(a) para que pida un deseo sople y las apague, y mientras tanto, los invitados cantan la canción del cumpleaños. Usualmente se dan regalos y se toman fotos a la persona agasajada.
Casi toda la cristiandad ve esta celebración como una fiesta inofensiva y como una oportunidad para brindarle cariño, afecto y amor a la persona festejada, y a nadie se le ocurriría asociarla con la magia, la adivinación, el espiritismo, el ocultismo ni mucho menos con el paganismo.
Miles de años atrás cuando los humanos miraban hacia el cielo y trazaron un gráfico de las estrellas, inventaron un calendario y calcularon las fechas de nacimientos, hasta la mínima hora, de los reyes, gobernantes y de sus sucesores. Estos antiguos astrólogos paganos meticulosamente examinaron los horóscopos y presagios de fechas de nacimientos porque ellos creían que el destino de los ricos y poderosos podían afectar a toda la sociedad.
"Nuestro calendario (Romano) no es de origen Cristiano. Tiene descendencia directa de los Egipcios, los cuales originaron el año de 12 meses, sistema de 365 días. Un científico pagano Egipcio, Sosígenes, le sugirió este plan al Emperador pagano Julio Cesar, quien ordenó que fuera puesto en efecto a través del Imperio Romano en el año 45 a. de J.C. Mientras fue adoptado indicó su origen pagano por los nombres de los meses del año—nombrados por Janus, Maia, Juno, etc. Los días no fueron nombrados sino numerados en un sistema complicado que involucraba Ides (los días 15 de los meses Marzo, Mayo, Julio y Octubre y los días 13 de los otros meses), Nones (la novena hora después de la salida del sol, o 3:00 p.m.) y Calends (primer día de todos los meses). No fue hasta el 321 d. de J.C. que los nombres de la semana de siete días fueron añadidos, cuando el Emperador Constantino (supuestamente) adoptó el Cristianismo. De manera extraña para sus días el escogió nombres paganos que son usados todavía." (“Jornal de Reforma de Calendario,” Sept. 1953, p.128.)
"Las varias costumbres que la gente observa hoy día al celebrar sus cumpleaños se remontan a mucho tiempo atrás en la historia. Nacen dentro del dominio de la magia y la religión. En la antigüedad, las costumbres de felicitar, dar regalos y hacer una fiesta —con las velas encendidas que la completan— tenían el propósito de proteger de los demonios al que celebraba su cumpleaños, y de garantizar su seguridad durante el año entrante. Hasta el cuarto siglo, el cristianismo rechazó la celebración de cumpleaños como una costumbre pagana.” (Revista Zeit und Welt -Tiempo y Mundo-, suplemento del Schwäbische Zeitung -Periódico Suabia-, 3/4 de abril de 1981, pág. 4.)
En el antiguo Egipto, los faraones ordenaban que los negocios cerraran en sus cumpleaños y daban enormes fiestas para cientos de sirvientes. En la antigua Grecia, hombres ricos se juntaban en clubes de cumpleaños los cuales eran exclusivamente de hombres que compartían sus cumpleaños. Una vez al mes el club celebraba con una fiesta. Cuando un miembro moría, el dejaba dinero para ayudar a pagar futuras fiestas. “Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector, o daemon, que estaba presente el día de su nacimiento y que cuidaba de ella durante su vida. Este espíritu tenía una relación mística con el dios en cuyo día de cumpleaños la persona nacía. Los romanos también aceptaban esta idea. Esta idea fue transmitida al campo de las creencias humanas y se refleja en la idea del ángel custodio, el hada madrina y el santo patrón.”
En Persia, los nobles observaban sus cumpleaños asando un buey a la parrilla, un camello y un burro y servían cientos de pequeños pasteles a los asistentes que celebraban.
En la antigua Roma, el emperador daba grandes fiestas en honor de su propio cumpleaños, que incluían paradas, circos, y combates de gladiadores. La celebración de días era tan importante para el ciudadano Romano de promedio que el calendario Romano designaba una mayoría de días para alguna forma de celebración—incluyendo muchos cumpleaños de dioses y hombres famosos.
Elementos paganos del cumpleaños
La costumbre de las tortas o bizcochos con las velas encendidas comenzó con los griegos. Los griegos, para celebrar su cumpleaños, colocaban tortas redondas como la luna, hechas con miel, que tenían cirios encendidos con velas en el templo de Artemisa, lo cual les traía buena suerte. El círculo de velas formaba parte de un ritual que protegía al homenajeado de los malos espíritus durante un año. La creencia es que las velas de cumpleaños están dotadas de magia especial para conceder deseos. Los cirios encendidos y los fuegos relacionados con sus sacrificios han tenido un significado místico especial desde el tiempo en que el hombre comenzó a erigir altares a sus dioses.
Otras versiones cuentan que las velas eran sopladas con la idea de que el humo de estas llegara hasta la diosa. Antes de soplar había que pedir un deseo, el cual era transportado por el humo de las velas, llevándolo ante la diosa Artemisa, quien ya lo podría realizar. De modo que las velas de cumpleaños rinden honra y tributo a la criatura que celebra su cumpleaños y le traen buena suerte. Los saludos de cumpleaños y las felicitaciones son parte intrínseca de esta fiesta. Originalmente la idea estaba arraigada en la magia. Los saludos de cumpleaños tienen poder para bien o para mal porque en este día uno está más cerca del mundo de los espíritus.” (The Lore of Birthdays [La tradición de los cumpleaños], Nueva York, 1952, Ralph y Adelin Linton; págs. 8, 18-20.). Decir “feliz cumpleaños” a los amigos y personas queridas era la manera supersticiosa de la sociedad de protegerlos a ellos de malos espíritus. Ruidos, golpes aplausos de cumpleaños, etc., se decía que era para traer suerte y apartar a los malos espíritus. Los juguetes de hacer bulla en los cumpleaños y cornetas se usaban con la intención de que el ruido espantara a los espíritus de mala suerte.
Según el diccionario enciclopédico Funk & Wagnalls Standard Dictionary of Folklore, Mythology, and Legend (Diccionario Convencional de Folklore, Mitología y Leyenda), esta celebración se fundamenta en la creencia de que, en el día del cumpleaños, “los espíritus y poderes malignos intentan aprovechar la oportunidad de atacar al que lo celebra” y que “la presencia de amigos y las expresiones de buena suerte pueden protegerlo” Otra libro llamado The Lore of Birthdays argumenta que en tiempos antiguos se solía llevar registro de los nacimientos, pues era “esencial para formular el horóscopo”, basado en “la mística ciencia de la astrología”.
Y este mismo libro dice: “La creencia popular es que las velas de cumpleaños están dotadas de magia especial para conceder deseos.” No obstante, la Palabra de Dios condena la magia, la adivinación, el espiritismo, el ocultismo o cualquier cosa “semejante a esto” (Deuteronomio 18:14; Gálatas 5:19-21). De hecho, una de las razones por las que Dios castigó a la antigua ciudad de Babilonia fue que sus habitantes practicaban astrología, una forma de adivinación (Isaías 47:11-15). Asi, los cristianos bíblicos no pueden ignorar las instrucciones tan claras que la Biblia ofrece respecto al ocultismo, y por lo tanto, debieran evitar celebraciones que se asocien con estas prácticas "inmundas".
Según una enciclopedia llamada The World Book Encyclopedia (La Enciclopedia del Libro Mundial) los primeros cristianos “consideraban que la celebración de cualquier cumpleaños era una costumbre pagana”, o propia de la religión falsa. Los israelitas no celebraban festividades paganas asociadas con el fuego, porque sabían acerca del trasfondo idolátrico del culto a Moloc el dios del fuego.
La Obra 'La historia de la religión y la iglesia cristiana durante los primeros tres siglos', Nueva York,1948, por el Dr. Augustus Neander, traducida por Henry John Rose; pág 190 indica "La noción de una fiesta de cumpleaños era MUY AJENA a las ideas de los cristianos de este período en general". También The imperial Bible-Dictionary (El Diccionario Bíblico Imperial), Londres,1874, redactado por Patrick Fairbairn; tomo 1°, pág 225, indica que: "Los hebreos de más tarde consideraban la celebración de cumpleaños como parte de la adoración idolátrica, un punto de vista que sería abundantemente confirmado por lo que veían de las costumbres comunes que estaban asociadas con estos días".
Fue hasta el siglo IV d. C. cuando se empezó a difundir la fiesta de la Navidad como cumpleaños de Cristo, el 25 de diciembre en occidente. Esto hizo que, con el tiempo, también los cristianos festejaran sus propios cumpleaños uniéndose al de su Salvador (restos de este sentido cristiano del cumpleaños queda en una antigua tradición alemana que ponía en las tortas de cumpleaños la cantidad de velas que correspondían a la cantidad de años del cumpleañero más una vela grande que era la “luz de la vida” o la “luz de Cristo”).
Con el ascenso del cristianismo, la tradición de celebrar los cumpleaños cesó por completo. Para los primeros seguidores de Cristo, oprimidos, perseguidos y martirizados por judíos y paganos, y que creían que los niños entraban en este mundo manchadas ya sus almas por el pecado original de Adán, el mundo era un lugar duro y cruel, en el que no había razón para celebrar el cumpleaños de nadie.
“La noción de una fiesta de cumpleaños era muy ajena a las ideas de los cristianos de este período en general.” (The History of the Christian Religion and Church, During the Three First Centuries [La historia de la religión y la iglesia cristiana, durante los primeros tres siglos], Nueva York, 1848, por Augustus Neander, traducida al inglés por Henry John Rose; pág. 190.)
Los historiadores de la Iglesia interpretan muchas referencias cristianas primitivas a los aniversarios como el paso a la otra vida. El aniversario de un santo no es aquel en que nacieron en la carne, sino aquel en el que mueren. Había otra razón por la que los primeros Padres de la Iglesia predicaban contra la celebración de los cumpleaños. Ellos consideraban estas festividades, originadas entre egipcios y griegos, como reliquias de las prácticas paganas.
“Los hebreos de más tarde consideraban la celebración de cumpleaños como parte de la adoración idolátrica, un punto de vista que sería abundantemente confirmado por lo que veían de las costumbres comunes que estaban asociadas con estos días.” (The Imperial Bible-Dictionary, Londres, 1874, redactado por Patrick Fairbairn; tomo I, pág. 225.)
En el año 245 d.C., cuando un grupo de antiguos historiadores cristianos trató de fijar la fecha exacta del nacimiento de Cristo, la Iglesia consideró sacrílega esta investigación, proclamando que sería pecaminoso celebrar el nacimiento de Cristo como si fuese un faraón.
“Orígenes [comentarista de la Biblia del siglo III E.C.] [...] insiste en que ‘no se relata que ninguna de las personas santas mencionadas en las Escrituras haya celebrado una fiesta o hecho un gran banquete en su cumpleaños. Son solo los pecadores (como Faraón y Herodes) quienes hacen grandes festividades el día en que nacieron en este mundo’.” (The Catholic Encyclopedia, 1913, vol. 10, pág. 709.) Queda claro, entonces, que la celebración de los cumpleaños no se origina ni en las Escrituras Hebreas ni en las Griegas. Por otra parte, la Cyclopædia de M’Clintock y Strong (1882, vol. 1, pág. 817) dice que los judíos “consideraban las celebraciones de cumpleaños como parte de la adoración idolátrica [...], probablemente debido a los ritos idolátricos que se observaban en ellas en honor del que era tenido por dios patrón del día en que nacía el homenajeado”.
La Biblia solo registra dos cumpleaños de personas impías que no adoraban a Dios
En el registro bíblico las dos únicas celebraciones de cumpleaños que se documentan son de personas impías que no hacían la voluntad del Poderoso, a saber: El cumpleaños del Faraón, en donde se asesinó al jefe de los coperos (Génesis 40:20-22) y el cumpleaños de Herodes, en donde se cometió otro asesinato: la decapitación de Juan el Bautista (Mt 14:6-11).
La Biblia habla negativamente de estas dos celebraciones (Génesis 40:20-22; Marcos 6:21-29). Estos dos relatos guardan cierta semejanza, ya que en ambas ocasiones hubo grandes festejos y se otorgaron favores. Asimismo, en los dos casos se produjeron ejecuciones: tanto el jefe de los panaderos de Faraón como Juan el Bautista fueron asesinados.
La única celebración que se mandó a los cristianos que observaran no tiene nada que ver con un nacimiento, sino con una muerte: la de Jesús (Lucas 22:17-20). Esto no es extraño, pues la Biblia ya decía que “mejor es [...] el día de la muerte que el día en que uno nace” (Eclesiastés 7:1). Para el final de su vida en la Tierra, Jesús se había hecho un buen nombre ante Dios, por lo que el día de su muerte fue más importante que el de su nacimiento (Hebreos 1:4). Detengámonos en este hecho: Dios a través de su Palabra registra el día y mes de la muerte de su hijo (Mateo 26:1-2; Jn18:28; 1 Cor.5:7). Pero NO EXISTE EL MENOR INTERÉS en mostrar la fecha de SU NACIMIENTO, lo cual deja entrever que no le agrada que se celebre el cumpleaños de su hijo, ¿verdad?, Por consiguiente, se deduce que celebrar el cumpleaños es anti-bíblico.
Al Señor no le plació que celebrásemos su nacimiento, y de hecho en ninguna parte del Nuevo Testamento se comunica la fecha de su nacimiento (cosa que sería absurda si realmente se quisiera que sea celebrado) sino SOLAMENTE la de conmemorar SU MUERTE: (Lucas 22:19; 1 Cor. 11:26). De hecho, la Biblia declara que: "... dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas" (1 Pedro 2:21). Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto (Rom 12:2). El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo (1 Juan 2:6). No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él (1 Juan 2:15). Además, la Biblia también dice que la honra y la gloria debe ser dirigida a Dios y no al ser creado (Rom.11:36). Cuando celebramos cumpleaños la honra y la gloria no se la damos a Dios sino al ser creado (Rom 1:21.25), por lo tanto, no es apropiado celebrar esta festividad. Por otra parte, la Biblia no dice en ninguna parte que un verdadero adorador de Dios celebrara un cumpleaños porque es claramente evidente que esta celebración es completamente pagana.
Tomando como punto de referencia estos relatos bíblicos que presentan un informe desfavorable, y teniendo en cuenta que todo lo que está escrito en la Palabra de Dios cumple un propósito (Rom 15:4), los cristianos deberia evitar celebrar esta festividad. Claro eso no implica que no puedan dar ni recibir regalos o compartir una torta (sin velas) en otro día diferente siempre y cuando no sea para celebrar cumpleaños. Por otra parte, los cumpleaños casi siempre son utilizados para rendirle culto al ego en el cual el hombre y no Dios es el centro de atención, y se sabe que la gloria siempre debe ser para el Poderoso mediante Jesucristo (Rom. 16:27). Finalmente, debieran seguir el consejo de la Palabra de Dios “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías” (1 Ped. 4:3). Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas. Por lo tanto, los cristianos debieran seguir el consejo de la Palabra de Dios al no dejarse engañar por las tradiciones de los cumpleaños inventadas por hombres y no participando en celebraciones paganas donde se le rinde culto al ego y al mundo, y no a Dios.
Romanos 15:4 dice “porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron…”.