Cuando yo era pibe, al lado de la casa había un terreno baldío, hoy ya no existe, ahora hay casas.
Todo ese enorme terreno era donde los chicos del barrio jugaban al fútbol.
Nosotros solíamos participar o simplemente estar allí viendo a quienes jugaban.
Yo nunca fui bueno para el deporte en general y menos para el fútbol en particular.
La observación del juego tampoco me causaba especial atracción pero en ocasiones estaba allí porque todos estaban ahí.
Cómo no existió forma en que alguna de esas cosas me cautivara y ante la posibilidad de otra cosa, pues hacia otras cosas.
Sin embargo entiendo que aquello que hacían los pibes del barrio era deporte.
Esos muchachos corrían, saltaban, pateaban el balón; festejaban, se enojaban también y luego tomaban una Coca-Cola en la puerta de la despensa de Doña Marta.
Fue lo mas cercano que vi a lo qué debe ser. Luego los pibes del secundario y frente a la faltante de jugadores me invitaban para tener un aporte más para pagar la cancha de fútbol 5.
Eventualmente iba y jugaba, otras simplemente miraba; era una excusa para estar con aquellos que eran el grupo de amigos del colegio secundario.
Por la noche venía el asado con lo cual comencé directamente a no ir a los partidos y acudir solo a la parrilla.
Dónde nunca vi deporte fue en la televisión. Nunca vi partidos salvo que quienes estaban a mí alrededor lo estén viendo y aún asi, la atención que prestaba a lo que sucedia era nula.
Algún Mundial vi, el del '86, por ejemplo pero solo algunos eventos muy puntuales y sin mayor atención.
Posteriormente ir con los chicos a dónde se juntaban a ver los partidos del mundial servía para ir a comer la picadita de salame y queso. De repente gritaban y yo no sabía la razón. No era el único, otro pibe, Daniel, estaba en la misma.
En aquella época el grupo del colegio solía estar junto casi todo el tiempo.
Nunca me identifique con el fútbol, apenas podía encontrar interesante los logotipos de los equipos
Las figuritas redondas con los logos y la cantidad de ellos en la lista de las tablas que publicaban a antes los diarios.
Se supone que yo debía interesarme por ello, era absurdo que no mirase fútbol, no conocer a los futbolistas, no ser hincha de un equipo....
Una de las preguntas infaltables, si no la única, era "¿De qué cuadro dos?". Debía seguir a un equipo, un club.
Y no, yo no. Me habían dicho que yo era de Independiente... bue, ahí tenia una respuesta socialmente aceptable para dar.
Eso y un remera roja era suficiente.
De todos modos siempre aclaraba que no estaba siguiendo el campeonato. Eso me volvía a poner en un lugar extraño pero menos que no tener un equipo.
Con el tiempo uno crece y encuentra que eso es innecesario, así que simplemente decía, digo, que no me gusta ni me interesa el fútbol.
Del mismo modo, el no necesitar grupos de pertenencia para saberme útil y valioso me lleva a poder decir que no creo en Dios, no ser parte de secta alguna ni de camarilla política babieca llena de chantas, corruptos o desorientados en general.
Simplemente soy parte de una sociedad, lo cual y viendo lo que sucede a mí alrededor, es per sé, toda una tragedia.
En el fútbol hay un grupo de tipos bien pagos, muchas veces millonarios, muy distintos a los pibes de la canchita del que era mi barrio.
Hay toda una parafernalia aplicada al negocio y al espectáculo.
También hay todo un lumpen delincuencial muchas veces popular y bastante aceptado que se dedica a negocios como la venta de dr0g4, el control de los distintos negocios de venta de comidas y bebidas en el estadio, los estacionamientos, camisetas, gorritos, giladas y ser tropa de choque de grupos políticos.
Las barras chocan, se matan, coimean, negocian, trafican porque mueven mucha guita.
Hay nombres famosos, gente que salía en TV, que es o eran amigos de gente del espectáculo, la música y la política; gente que hacía un turismo particular, traían interesados de otros países a vivir la experiencia dentro de la barra más famosa; entrenaban pavotes en las mismas destrezas.
Había un programa de TV de una señal de Deportes que filmaba la previa al ingreso al parido. Sucede que el partido era propiedad de determinado programa de un canal, entonces otros no podían transmitir las imágenes del juego, así mostraban las gradas con los hinchas y comentaban las jugadas.
Este otro programa mostraban a la gente que iba al partido antes de ingresar al estadio. Conversaban con los hinchas y abundaban los borrachos, los drogados, los desdentados, los que se enorgullecían de no haber estado con sus esposas acompañando el parto de sus hijos porque preferían estar en la cancha.
Habían algunos originales y realmente divertidos pero abundaban los degradados
En el lumpen hay degradación, claramente, pero estos siguen el poder, el dinero y los contactos que les da esos actos que no son más que actividades a todas luces delincuenciales.
Los degradados a secas, son gente que ni eso..., simplemente es gente que de tan nada pueden llegar al patetismo.
Son solos, son nadies, son caídos de la cuna, son gente buscando ser parte de algo para sentirse alguien.
Lógicamente son o suelen ser, muchas veces, los mejores soldados del lumpen; algunos alguna vez llegan.
El tema es que a estas alturas del deporte queda poco.
Cuando los papás de niños de baby fútbol se trompean, insultan a los pibes, irrumpen en la cancha para darle al referí y castigan con toda clase de epítetos y hasta golpes a sus hijos... tampoco allí hay nada de lo deportivo.
Lo que si se evidencia es que hay frustración, desamparo y violencia.
Sos un perdedor, nadie quiere estar ni ser parte de un grupo de perdedores y la respuesta es la violencia.
Como sos un idiota...sos violento.
El último refugio de este tipo de tarambanas es el nacionalismo y encuentra en la xenofobia la razón de ser de sus excusas para la violencia, para manifestar a viva voz esa frustración, esa incapacidad social y la inmadurez. El otro es siempre el mejor chivo expiatorio de las propias incapacidades.
Entonces, fútbol y nacionalismo juntos da como resultados lo que vemos en Avellaneda.
Obviamente, lo claro y evidente que ya mencioné es la degradación, la falta de educación y la falta de valores ni leyes.
Cuando no hay valores ético-morales, cuando no hay ley, aparecen los códigos.
Los códigos en los barrios sueñen ser cosa de respeto. Yo soy de barrio, suele escucharse; yo tengo códigos, es común también encontrar quien pronuncie.
Los códigos, casualmente es lo que hay en las mafias.
Las bandas criminales tienen códigos.
Los degradados a secas suelen, muchas veces, ni jugar al fútbol, son simplemente gente que mira, grita, rompe las guindas mientras acumula diabetes e hipertensión.
Suelen tener muy a flor de boca aquello de la pasión, del fervor, de lo que al parecer nace de supuesto fuego interior que le domina en todo aspecto.
Llegado el caso, ir a ver el partido es más importante que los hijos, la familia; aprender a usar una licuadora o leer medianamente de corrido; otras veces esa expresión de afición desbordada se evidencia dando vuelta un patrullero, quemando un trapo o partiéndole la crisma a algún pavote que no logra escapar a tiempo.
Siempre me acuerdo de la canción dedicada a Saturnino. Un flaco que quedó en uno de esos trámites de ir a ver un partido de fútbol.
Esta vez, quienes no pudieron escapar fueron los muchachos de la U de Chile. Los asesinos son los de Independiente de Avellaneda.
Al parecer coincidieron aquellos temas que mencioné antes, degradación y xenofobia.
El problema de esto es que se explica, la gente busca, finalmente, justificarlo.
Decía un periodista que era algo espantoso e injustificable y luego acotó que no se entendía porque no estaban perdiendo o algo así. Ergo, si hubiesen estado perdiendo o quedando fuera de una clasificación, entonces habría razones para reventar a alguien.
Y ahí, si tu dignidad pudiese quedar mancillada por perder un partido, por la posibilidad de quedar fuera de un campeonato y si encima de males, frente a foráneos representantes de otro país, la pasión surge impulsada por el chovinismo para evidenciar lo que somos.
Alguien podria expresar que no es por el país o el origen, que es una cosa de fútbol.
El partido de Independiente y la U era fútbol, hoy es una masacre, los delincuentes argentinos de independiente posan con lo robado y se jactan de ello, quien preside el club de Avellaneda culpa a las víctimas y la policía como siempre no sirve ni sirvió de nada pero de seguro cobraron por el operativo.
Es por fútbol....
El "amor" por los trapos me es ajeno evidentemente.
Hay gente que revienta gente por la pasión, por el trapo, por el club y porque como somos de acá, somos mejores que los de allá.
Los monos, como los humanos, son todos parte del reino Animalia, a algunos se les tira maní, a otros futbol.
Nuestra degradación es evidente, enorme y vergonzosa.
Lo que vemos es una muestra de nuestra cultura, sin dudas la parte mas paupérrima aunque más popular y festejada; la pasión, los trapos; gilada criminal.
No se discute de estrategia, de 3,4,3 por ejemplo; no se debate sobre “menotismo” o “bilardismo” que podría agregar cierto contexto intelectual filosófico a la hora de analizar el futbol.
Las canciones de fútbol no hablan de proezas deportivas, de juego bonito, de destreza ni de superación! Hablan del porro, la merca y de enfrentar a la gorra; hablan de liquidar a alguien por un trapo.
La cantan los chicos con mamá y papá.
Y ya sabemos, como son todos pvt0s, ya van a ver.
Es fútbol; Avellaneda fue fútbol, eso que yo no comprendo porque soy pecho frío, ortiba y traidor.
En Argentina esto no es nuevo, esto de señalar al otro, al extranjero como responsables de nuestras desgracias.
Y, por el fútbol, hay que m4tarlos.... cómo en Avellaneda a los hinchas de la U.
Que haremos "por el fútbol", entonces, con los brasileños que son mejores que Argentina en el deporte del balompié.
https://x.com/elbotser/status/1958354642615607405
https://www.youtube.com/watch?v=7sXlkzUJ2VY
https://www.youtube.com/watch?v=7sXlkzUJ2VY
SOBRE LA VIOLENCIA (tambien) EN EL FUTBOL
El Gran Ruso Verea; si re cayo mal como lo dije yo, te lo cuenta el Ruso que tiene una verba amorosa pero profunda.
Fue arquero, tuvo el primer programa de radio de musica Heavy Metal -en Rock¬Pop con el gordo Nagy-; tuvo una parrilla donde Pappo hizo chorizos para os comensales y, ademas, habla hermoso.
https://www.youtube.com/watch?v=KTbSpALSxLs
