Es un argumento que se utiliza mucho en el terreno de la dominación masculina, por ejemplo cuando se dice "vale que el machismo es malo, pero el feminismo también lo es" o incluso "vale que hay hombres maltratadores, pero mirad, también hay mujeres maltratadoras". Esta visión de las cosas se permite coger pequeños casos particulares (la mujer que maltrata al hombre, incluso la que viola, la mujer que tiene algún privilegio, el negro que a su vez es racista con los blancos, el comunismo que en el fondo tiene lo malo del capitalismo etc.) y convertirlos en casos generales equiparables a la norma. Esto para quien tenga dos dedos de frente es absurdo, pero aún así es un argumento con bastante éxito.
Vemos este argumento con la corrupción cuando nos dicen que en el fondo todos los políticos son iguales, todos roban, todos son corruptos. Evidentemente este argumento viene casualmente de aquellos que no tienen problemas para votar a partidos abiertamente corruptos.