Evidentemente este argumento es absurdo: decir que las cosas son así no justifica nada, es una simple descripción de la realidad. Imaginen cómo estaría la humanidad si a los esclavos que se rebelaron contra sus amos hubieran aceptado que "así son las cosas".
Contentarse con decir que "así son las cosas" revela una visión dogmática e idealista de la realidad. En efecto, quienes esgrimen este argumento consideran que el hecho de que las cosas sean de determinada forma en determinado momento dan por hecho que el ser humano no cambia ni evoluciona en ningún sentido. Creen, por ejemplo, que que el hombre sea individualista es algo "que es así, es intrinseco", mientras que dicho individualismo es premiado en nuestras sociedades pero fue duramente condenado en otras.